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Posted by mcusmai in Empresas, Tecno

2016: el año en el que el todopoderoso Facebook vio tambalear sus cimientos

Fuente: MarketingDirecto

 

“Una red social que nos permite compartir y relacionarnos con amigos, conocidos y familiares, así como estar al día de lo que sucede a nuestro alrededor”. A grosso modo, esta sería la definición que todos daríamos ante la pregunta qué es Facebook.

Pero a lo largo del 2016 el gigante social ha faltado en cierto modo a esta esencia convirtiéndose en una plataforma política. Para muchos, Facebook se ha erigido en los últimos meses como el malo en una película cuanto menos distópica.

La compañía de Mark Zuckerberg está empecinada en expandir su imperio de servicios de internet. El objetivo principal es el de crear un ecosistema que el usuario no necesite abandonar prácticamente para nada. Y, por supuesto, sin tener que ceder el control a proveedores.

Recordemos que uno de los primeros escándalos que salpicaron a la red social durante el 2016 fue el “supuesto” sesgo ideológico por el que se estaría rigiendo su sección de tendencias. Y es que parece que el equipo de editores humanos responsable de este servicio no estaba jugando limpio (o así se nos vendió).

Unos individuos que acabaron siendo sustituidos por máquinas (¿quién dijo que no teme por su trabajo ante el avance de la robótica?). Y todo amparado por el omnipresente y cambiante algoritmo de Facebook.

Lejos de acabar ahí los problemas, la objetividad del citado algoritmo (juez, víctima y verdugo de todo lo que sucede en Facebook) volvió a hacer de las suyas. En este caso se acusó a la red social de desinformar y engañar mediante noticias falsas y virales a los usuarios durante la campaña electoral en Estados Unidos que acabó con Donald Trump ocupando la Casa Blanca.

¿Qué es lo que ha salido mal durante el 2016?

Una pregunta que lanzan desde Mashable y que vamos a intentar responder. Estamos ante una plataforma que cuenta con unos 1.700 millones de usuarios. Una cifra utópica para el resto redes sociales por lo que cualquier acontecimiento o error que se produzca en Facebook puede tener serias consecuencias.

El origen de este polémico año puede situarse a finales de 2015. Por esas fechas, la Autoridad Reguladora de las Telecomunicaciones en India anuló los planes de Facebook para instalar su “free basic”: conjunto de servicios de internet de bajo coste para extender el acceso a la red de redes por todo el país.

Por todos es sabido que entre los principales objetivos de Facebook se encuentra hacer llegar internet a todos los rincones del planeta. En palabras de Mark Zuckerberg, estamos ante un derecho fundamental que no debería negársele a ninguna persona,

Pero resulta curioso que sea una de las grandes tecnológicas la que quiera cumplir con este derecho en vez de los gobiernos elegidos precisamente elegidos para velar por esos derechos fundamentales.

Sea justo o no, altruista o interesado, Facebook está dispuesto a levantar ese imperio del que le estamos hablando para controlar nuestra experiencia online.

“Control”, la palabra clave

Tengamos muy en cuenta la palabra “control”. Especialmente en el desastroso manejo que la compañía ha ejercido con los medios de comunicación este año. Ha realizado numerosos esfuerzos por no cruzar la delgada línea que separa la libertad de expresión de la moderación (llámenlo censura si prefieren). Y, una vez más, el resultado no ha sido el esperado.

Ejemplos de esto los hemos visto a lo largo de todo el 2016. A la ya citada purga de periodistas que formaban el equipo editor de las tendencias o las falsas noticias, se suman numerosas censuras de fotografías o vídeos que supuestamente han violado sus términos y condiciones.

Nada más lejos de la realidad si tenemos en cuenta, por ejemplo, la icónica fotografía de la niña desnuda huyendo de la guerra de Vietnam. Esta fue censurada aludiendo a una violación de sus términos de uso. Una decisión que hizo que los usuarios se rebelasen obligando a la red social a actualizar sus políticas.

La guinda a este amargo pastel la pone la publicación el pasado mes de noviembre de un informe del New York Times. La cabecera revelaba que la red social había desarrollado una herramienta que permitiría a las autoridades chinas censurar informaciones. Y todo para meter la cabeza en uno de los mayores mercados a nivel global.

¿Cuál es la solución?

El principal problema que tiene Facebook ha sido perfectamente definido por Mashable: quiere ser un producto para todo el mundo. Extender la conexión a internet en todo el planeta es uno de los caminos que ha tomado para lograrlo.

A pesar de estos tropiezos, Facebook tiene lo que hay que tener para lograrlo y es una empresa con mucho potencial de crecimiento. Esto es algo que nadie pone en duda pero, si algo hemos aprendido este 2016 (y esperamos que también Zuckerberg), es que la red social debe ser revisada de forma constante, y más en los tiempos tan volátiles que corren.

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